B·Existencialismo y cariño

Vas a hacerlo

Vas a follar cuando él te llame

y te quedarás con las ganas cuando lo hagas tú.

Vas a lamentarte de aquel primer beso que os disteis,

sabías que era tu destrucción.

Vas a arrepentirte de cada dedo que te tocó para olvidarte de que le buscabas.

Vas a dormirte, diciéndote que no puedes seguir así que mañana ya está olvidado. En bucle.

Vas a mirar su perfil de Instagram, y pensarás “¿esto lo jodí yo?”. Y tú quieres escuchar que no, y la realidad es que si e incluso, fuiste una simple distracción.

Vas a leer conversaciones, mirar fotos y pensarás ¿que ocurrió para que todo se torciera?

Ya te digo yo la respuesta: nada.

No pasó nada.

Le serviste como excusa para empezar a hacer lo que estaba haciendo sin que estuviera mal visto. Es decir, dejar de poner los cuernos.

Vas a leer poemas que te recordarán a él, que te harán sentir culpable de querer. (Sobre todo de quererle a él y no quererte a ti).

Vas a hacerlo, porque él calmó tus miedos acariciando tu espalda, te escuchó cuando estabas en silencio, y te acompañó hasta donde querías ir.

Vas a hacerlo, porque olvidaste la coraza y fuiste vulnerable a sus besos y secretos.

Vas a hacerlo, aunque te joda;

una y otra vez.

Vas a hacerlo, porque estás -medio-enamorada.

O eso te dices cada vez que llorar, o eso te repetites cuando dicen que no te quiere, que te utiliza.

O eso te susurras antes de dormir acurrucada en miedos.

Pero te vas a rebelar cuando todos esperen que sigas, te vas a reir de ti misma cuando te des cuenta que solo buscabas sexo. Vas a entender todos esos mensajes de “reacciona” “espabila” “no le respondas”.

Te vas a levantar un día y les vas a gritar: no soy gilipollas, solo quiero ver hasta que punto alguien me hace daño sin quitar la mano.

Y te recompones porque nadie se muere de amor a estas alturas. Porque dejarás de tener vértigo y pasarás la cuerda sin caerte y mirando abajo.

Y entenderás que nunca pierdes nada, que a ti te pierden.

Vas a hacerlo, vas a hacerlo porque eres pura magia. Y porque no necesitas que regrese aquel que se largó por la puerta de atrás y a escondidas.

One love.

-A.

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Existencialismo y cariño·Realidades

Son magia

Dedicado a Andrea Insua y a Alex Segade; con amor.

Hay amores tan ciegos,

que no se ven.

Hay quienes se aman tanto, que se pierden por el camino

al intentar sobrevivir.

Y ellos eran de esos que lo hacían -eso de quererse-, pero a escondidas;

a tientas,

quizás con miedo a quererse más,

quizás con miedo a perderse.

Y, se necesitaban tanto, que se conformaban con caricias a medias y besos en la mejilla. Con disculpas a cualquier pique, con hablar un ratito más aunque se acaben gritando; despues llega el abrazo.

Caritas de enfadada que guardan carcajadas, risas que mantienen la llama.

Amistad que se aferra a no perderse, y mientras un amor se ahoga.

Porque se han vuelto rutina, se han vuelto “es simplemente ella”, son “ni de coña” y “ya le gustaría” que se esparcen en el aire y que los destroza.

Tal vez, el miedo a sentir más

o de poder hacerlo,

les hace tapar los ojos y negarse

a gritar

“ahora me toca a mi,

eso de ser feliz”.

Tal vez ella no sepa lo que quiere,

o se autoconvenza eso de que él no la necesita.

Tal vez, él no sabe lo que está perdiendo

por dar bandazos con copa en mano.

Al fin y al cabo, ellos son los únicos que saben lo que sienten,

y aunque se nieguen a ver

que entre enfados y caricias

demuestran más de lo que dicen,

si deciden escribir su propio camino -juntos-

eso, eso ya es otra historia.

One love.

-A.

Sin ánimo de lucro, encontré en internet este dibujo de esta hermosa artista y lo añadí a mi poesía.
Imagen y dibujo de Paula Bonet.
Diecinueve·Existencialismo y cariño

-A|£×.

No puedo culpar al tiempo de que nuestra historia nos hiciera trizas, ni al miedo por no arriesgarnos.

Tal vez si te preguntan, tu versión sería diferente,

tal vez reafirmarías que “nunca te quise” y los “no te molestes, no quiero nada” o a lo mejor volverías a decirme eso de “Te quiero solo ati“.

Nunc(a) nadie había logrado ablandarme, nunca nadie había hecho de mi algo mágico.

Nunca nadie, me había enseñado a amar,

porque nunca antes había amado a nadie

como a ti.

Realmente nunca había sentido nada parecido, ni tan caótico ni tan cósmico a la vez; como cuando te conocí.

Las cicatrices por el camino se abren de nuevo cuando se acercan estos días, o

el revoltillo de sentimientos reaparece cuando se acerca nuestro fortuito y fugaz encuentro.

Ta(l) vez nunca te dije que me hacías temblar, que me estremecías en parámetros fuera de toda lógica.

Tal vez nunca te lo dije, pero seguramente lo sabías.

Los bancos blancos siguen guardando nuestras tímidas caricias en la mano, nuestros piques, y nuestras canciones.

Ese (e)dificio guarda mi historia, junto a historiales de tus faltas y desórdenes.

Ese edificio tan feo y tan nuestro, sabe absolutamente todo. Los nombres en las mesas, las miradas en las escaleras, el bajar para verte y no encontrarte, el mirarte desde lejos camuflada en la verja, el pasar por si la puerta estaba abierta, el WhatsApp de “vete al baño” que necesito hablar contigo.

Sus clases guardan nuestras peleas, nuestras discusiones y nuestras risas. Guarda la entrega de un graffiti y las sonrisas tímidas que lejos de ser tímidas descubrían lo que sentía.

El parque rojo, sigue igual, como la primera y única vez que fuimos; como el moratón que me dejaste en el brazo derecho.

Aquella peatonal está algo cambiada, ya no conozco a nadie; a veces paso por ahí a ver si nos encontramos pero ya sé que ya no caminas por esos lugares. Aquel banco sigue gritando el miedo que tenía porque nos quedáramos solos, aquella zona sigue gritándome tu nombre.

Sigo buscando, alguien que me llene; al final no cumpliste tu promesa,

y vago entre otros, pensando en ti.

Sigo leyéndote, y cotilleando con quien andas, esperando un “¿nos vemos?” y reviviendo momentos.

No puedo evitarlo, desde esa ventana se ve tu casa y miro a ver si estás.

No puedo evitarlo eso de pensar en cada diecinueve, y esperar para hablarte.

Mi versión es que te quise muchísimo -como nunca he vuelto a querer a nadie-, que esperé meses y años para besarte y que el sentimiento esta guardado bajo llave.

Que esa llave ya no sé a quien pertenece, o si la has perdido. Que ojalá un día nos encontremos y no nos separemos por un tiempo, mientras vamos a tomar algo o mientras nos contamos: yo que te e(x)traño, tú que, por fin, te has enamorado.

Me encantaría saber que es de ti, el ” ¿cómo te va todo?” que siempre respondes con un bien. Aunque a veces mientes.

Me gustaría saber como viviste aquel mensaje de enero del dosmilcatroce a las diecinueve y cuarenta y cinco.

Pero nunca te lo preguntaré, por si no me gusta la respuesta.

Gracias por hacer de mi una escritora aficionada, que te ha dedicado mucho de lo que ha escrito, en silencio, pero siempre hablando mucho.

Hablando de ti, de ella, de si misma.

De las veces que te escribió, de las que se arrepiente por haberlo hecho, de las veces que te vio a lo lejos pero te sintió muy cerca. De los abrazos en alguna fiesta, de las canciones que la acarician en las noches en las que piensa que hubiera pasado si se hubiera dejado llevar.

Nos queda la duda, del quizás, del no saber. De las llamadas de aquel verano… De si hubiera funcionado un nosotros.

One love.

-A.

22·Diecinueve·Existencialismo y cariño

Fallo(S)

Tenemos la manía de quedarnos con los errores y las caídas cuando nos separamos de alguien.
Tenemos la puta manía de teñir de negro relaciones que nos hicieron especiales.

Y yo tengo la manía, de bloquear las decisiones importantes,

de evadirme de las consecuencias,

de dormir mucho y no pensar en lo que perdimos.

Así con el tiempo, vienen todos los recuerdos de golpe,

se caen encima de mi débil cuerpo y me destruyen.

Con el tiempo, reconstruyo lo bueno y las sonrisas.

Los viajes, las tardes de sofá y de Buscando a Dory, de fiestas sin alcohol, de excursiones con más del que deberíamos; de inviernos calientes, de clases frías, de arriesgarnos a cinco minutos más, de te espero a pesar de todo y estoy a tu lado aunque venga lo que venga.

Los secretos, los cafés y los paseos.

Las risas, las apuestas y las ganas.

Tenemos la manía de guardar en una carpeta los momentos felices, de autoconvencernos de que lo es malo es demasiado malo, que es mejor tirar con todo y comprar uno nuevo (que ese traiga los extras que queremos).

Tengo la manía de alejarme del daño una vez que ya me lo hicieron, protegiéndome de que los buenos momentos me suban a las nubes. Porque sabemos que todas las predicciones avecinan tormenta y hostia terrible.

Que sí, que nos olvidamos de las cosas buenas que nos dan las personas cuando estas ya no están.

Pero que las eches de menos no significa que las necesites de vuelta. – O tal vez las echamos de menos porque las necesitamos-.

Pero al fin y al cabo, somos las decisiones que tomamos. Somos recuerdos.

Somos una mezcla entre recuerdos y lo que han hecho con nosotros.

Somos idas y venidas, somos “te necesito” y cumplir promesas en tiempos y lugares separados. Cumplir sueños en estrellas diferentes, pero pensándonos, sobre todo siendo aunque no seamos.

Y por si me lees, que la caja ya no es azul, que es blanca y gris -con purpurina; que tiene más de nosotras de lo que tenía. Pesa algo más pero sigue en el mismo lugar. Que los vasos siguen adornado la esquinera, que tus secretos siguen a salvo conmigo y que lejos, las promesas se siguen cumpliendo.

Que no se si te acordarás de mi, pero aunque siempre me dijiste que no es bueno vivir del pasado; prefiero escribirte de vez en cuando. Y aún soy una aficionada, que te escribe para contarte como le va la vida.

Diciembre se ha hecho eterno y demasiado frío sin él y sin ti.

Espero que me leas de vez en cuando, y ya sabes que va por ti.

A veces, como hoy te echo de menos, hasta la próxima.

Para S:

Espero que no te olvides que eres magia, princesa.

Y que si lo olvidas, échate purpurina mientras escuchas a Rasen.

One love.

-A.

Existencialismo y cariño

Te vas

Hay dos opciones: o te vas o me voy.

Y me da igual que pierda mi casa (que te pierda), o que no encuentre tu olor en otras sábanas; al fin y al cabo me hace más daño que bien.,

Despréndete de mi, necesito que te alejes.

Que no vuelva a recibir ningún disparo mientras miro hacia otra flor, o mientras sueño con otro planeta.

Nunca creí que fuera a decirme esto pero, me lo dije y sobre todo me lo dijo ella. 

Lo peor de todo es que decidiste cerrar los ojos a la realidad, y te encubriste después de saberlo“.

Y me jode porque tu no haces nada para decir “está vez te equivocas, mamá” sino que me envías mensajes cada vez que te quedas sin opciones para follar. O que te cansas de las fotocopias de tu ex.

Y después de llamarme pesada,

hacerme que me arrastrara,

prometerme cosas que te fumaste con el cigarro de después,

hacerme trizas y decirme que me querías.

Estoy con todo mi derecho a pedirte que te vayas y que no regreses hasta que hayan pasado veinte veranos.

Aún así, intentarás volver, me llamarás un par de veces por si nos vemos, o me dirás qué me quieres junto a “eres especial“.
¿Y sabes por donde me pasó tus palabras bonitas y tus promesas de mierda?

¿Te lo imaginas? Por todo el coño.

Así que hazme el favor de envolverlo en papel extra suave, para que no se me irrite.

One love.

-A.

Existencialismo y cariño·familia

La Navidad no va a ser igual. 

Y la navidad no va a volver a ser igual, y diciembre solo será un mes más de nieve y frío, y tú no se dónde y yo pérdida buscándote, no te encuentro.

Y me da lástima que pensemos que somos las decisiones que no hemos tomado, que sólo somos pasado y algo de ilusión por un futuro diferente.
Me da lástima que nos olvidemos que la Navidad es ser y compartir, es caos y cosmos, es encontrarte con lo que quieres hacer y lo que no quieres repetir. Es saber a quien quieres a tu lado y extrañar a quien no va a volver, es crear, lo que sea pero crear algo.

Es amor, es dormir hasta las seis (de la tarde) por habernos acostado a las diez (de la mañana).

Es llorar por las ausencias de la mesa y sobre todo por las que se vienen pronto.

Es gritar y bailar canciones que estamos hartos de escuchar, es comer, o más bien engullir, son platos y kilos de más, son secretos en el baño de la casa, son llamadas furtivas, y ” cinco minutos que voy al coche que se me olvidó algo” que se convierte en media hora. Es maquillaje corrido, dramas por secretos que se descubren, es jugar al parchís o al bingo.

La navidad son churros con chocolate a las siete de la mañana, es todo el día de tirada y la noche como una estrella para quedarte estrellada y con tacones en la mano.

Es que te agarren el pelo al vomitar en la taza del wc, es comer a reventar comida basura y de la abuela. Es escuchar villancicos y cantar Pereza mientras te desnudas, es gemir acompañada con la botella de champán en la mesa del salón. Es mucho más que una pila de regalos debajo del árbol, es mucho más que la pérdida de quien queremos, es mucho más que decenas de platos que fregar.

Que diciembre es Navidad, que Navidad es todo diciembre. Es reconstruir el año, todos los momentos, es vivirlos como si fuera la primera vez y querer vivir muchos más, y que sean realmente nuevos, que sean realmente brillantes.

Que sean tristes, felices, con ganas de morir y con ganas de luchar, de levantarte de caer. Que sean como sean, pero que los vivamos.

Yo para los Reyes me pido pilas de chocolate y vales para el Burguer King. Y como propósito de año nuevo seguir viviendo aprovechando cada día como si fuera el último.

One love.

-A.