Existencialismo y cariño

A medias

Lo fuimos todo.

Fuimos incluso,

la sonrisa captada por una cámara camuflada;

inertes ante la luna, que no se apagaba cuando llegaba el sol,

de lo feliz que la hacíamos sentir.

Fuimos aún más allá del moderno poliamor,

fuimos hasta donde el humano no había llegado aún,

y nos establecimos en nuestro propio planeta

sin reglas.

Fuimos mucho

y a

destiempo,

o tal vez

no.

El reflejo de nosotros mismos, siendo más perfectos (aún) que aquellos desconocidos.

Fuimos lo que no queríamos ser,

la inmensa incertidumbre de querernos,

¿nos queremos a medias

o sólo sin medias?;

fuimos el tiempo del Casio

que contabilizaba cada milésima de segundo

como si fuera insignificante a nuestro paso.

Fuimos una carrera sin frenos

cuesta abajo

en un camino

hecho por mis ilusiones y tu aburrimiento.

Fuimos, un pasaje de miradas inquebrantables

que acabaron bajo tierra

y con un mensaje

muy claro

y muy sincero.

Fuimos el último trago del vaso de ron con hielo

que nos llevó a arder en el baño.

Ahora soy toda yo,

y por suerte ya no hay nada de ti.

One love.

-A.

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B·Existencialismo y cariño

Te ves

La cremallera bajada de mi falda

sin darme cuenta,

acurrucados

en una cama que no era nuestra,

entre suspiros

besos

y jadeos.

El sujetador

desabrochado;

un “hablamos después, que vuelve pronto”,

un “no me rompas la falda, tiene cremallera”

y una respuesta: “ya la bajé”.

Te ves increíble,

quitándome las medias

con tus ganas insaciables

de volar.

Se te ve increíble

debajo

encima

y

sin

ropa.

Te ves increíble

cuando me recoges la ropa

del suelo

y me la doblas.

Pero sobre todo,

estás impresionante

cuando me abrazas

callado

y te quedas ahí,

muy quieto,

acariciándome

destruyendo

hasta mi(s) miedo(s).

Porque me salvas, (de mi)

la vida

y

el todo.

vuelve.

One love.

-A.

Existencialismo y cariño·familia

5 de febrero

Hoy me has dejado sin palabras, no encuentro la poesía que me haga llorarte con una sonrisa.

No encuentro la forma de agradecerte lo que has hecho por mi mis dieciséis años de vida.

Hoy no sé como expresar la angustia que me provoca el recordar nuestra despedida.

Que este cruel mundo te ha arrebatado de mi vida,

y sigo sin poder levantar la mirada cuando se trata de ti sin los ojos llenos de lágrimas.

Ya no hay nada por lo que luchar cuando te das cuenta

que estás en una laguna,

repleta de te echo de menos

sin posibilidad de volver a abrazar a quien se fue.

Ella ya no está a mi lado, pero seguro que se acuerda de ti y de mi.

Nunca pude decirte que estuvo a mi lado, que estuvo ahí aguantado sus lágrimas mientras yo

derrumbada

vagaba por el salón.

Sigue siendo la mejor amiga que jamás volveré a tener.

Que la familia está rota, y que se me hace duro llegar a tu casa, y no verte en el salón.

Te juro que te siento en mis sueños, que me aferro a tus brazos para que no te me escapes,

pero siempre me despierto,

y al final te pierdo.

Espero que estés descansando plenamente y sin dolor.

Espero que estés con una sonrisa, y espero que no te enfades porque te llore tanto.

Me siento tan abatida, tan perdida que ojalá ir a donde estés y romper la maldita realidad que me destroza.

No puedo mirar rosas blancas, no puedo no recordarte a cada momento a cada acto.

Espero que estés orgulloso de mi, que está siendo una etapa tan cruel y dura que a veces no encuentro la fuerza para levantarme con una sonrisa, y es que todo es fachada.

Que nunca conoceré a un amor tan sincero, tan profundo como el tuyo.

Que nunca habrá ningun hombre que marque tanto en mi como tú, que eres un heroe.

Que eres mi heroe.

Te quiero abuelo, te quiero con todo el corazón.

De tu nieta Andrea.