22

Días como hoy

Los día(s) como hoy me dan ganas de hablarte.

Me dan ganas de decirte que te quiero,

que te extraño

y que la vida ha cambiado tanto

que lamento que no veas los progresos que he logrado o las veces en las que me he caído.

Me repito tus consejos y son los únicos que a duras penas intento seguir,

me creo conversaciones en mi mente y sé perfectamente lo que me dirías en cada circunstancia

sé que no dejarías que me apagara.

Me estoy olvidando de mi,

de como era,

me encuentro pérdida entre mierdas que me repiten constantemente hasta que me autoconvenzo de que no soy lo suficiente.

Supongo que nos merecemos,

eso de echarnos de menos,

el que (a)hora escuches

miedo y asco mientras no soy yo la que te la canto (o grito a pleno pulmón),

nos merecemos que los libros

nunca entiendan las veces que marcamos con posits

eso que más nos define.

Nos lo merecemos por mal cuidarnos,

por dar por sentado

que no nos ibamos a dañar jamás

y que Santiago estaba a dos pies.

Lo que más me duele,

entre todo

es el pensa(r) que no hay ningún diecinueve en los que pienses en mi,

o ningun veintidós en los que te acuerdes de nuestras cartas.

Tengo miedo que te hayas olvidado de todo,

y que te olvides que la que tienes al lado

no tiene ni puta idea de lo que sientes.

Que, tal vez por culpa mía,

estás envuelta por millones de capas de acero,

en las que ya no te enfrentas a los problemas que te rodean,

que sigues siendo ese cristal quebrado y tapado con papel film

del que nadie se repara.

Que no te engañes,

y que aún en la distancia,

espero ser la única que logre entenderte.

Hay días, en los que relleno papeles especiales, asisto a charlas que también lo son, o a lugares a los que denomino “de nosotras”.

Que en un pasado deseamos estar en nuestro futuro

y dejamos de estar en nuestro presente.

No tienes ni puta idea de como me siento,

las ganas de saltar al precipicio.

Ya no confío en nadie.

Estoy empezando a quererme y me siento bien.

Llevo nueve meses, o quizás menos, sin sumergirme en nuestra caja con purpurin(a). No puedo entender que por mucho que gire el mundo, tú ya no estés en ningún segundo.

Estoy empezando a entender que nadie podrá darme razones suficientes como para que llegue a querle como te quise a ti. Porque jamás habrá nadie como tú.

Y aunque qu(i)zás yo ya no vuelva a ser como una vez fui,

me he convertido en algo mejor.

(O tal vez es lo que deseo ser)

Nota mental de cualquier 22:

Nunca te olvides de perdona(r)me, yo ya lo hice.

Lucha por cada meta, logra aquello que siempre has soñado.

Nunca te olvides de anteponerte, y gracias por convertirme en algo mejor.

One love.

-A.

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Existencialismo y cariño

¿Y si dejamos de preocuparnos?

Que tal vez, sea un cliché;

eso de no saber si marcharnos o vencernos.

Pero si no damos un paso adelante, jamás sabremos que hubiera pasado si nos hubieramos centrado en lo importante.

No sé si es por el amor tan tóxico que me destruyó,

no sé si es por el sentirme ahogada en un mar de miedos a mi misma

pero te necesito.

Creo que todos sabemos cuando decir basta

el único problema

es decirlo.

Y yo sabía que no

que no podía rechazarte,

porque solo me ocultaba al sol que me desmoronaba con una palabra.

Y tú lo sabías

que no era de las que dice las cosas a medias…

Pero que la eternidad es eso que perdura en las emociones que les hacemos sentir a los demás,

y que la vida es eso que pasa

mientras te pones los cascos y te aislas,

que la vida no es una puta nota.

Que la vida eres tú,

despeinado

y soy yo

despeinándote.

O quizá no,

quiza sea otra cosa muy diferente.

Quizá sean las metas que no cumplimos,

o la piedra de la que nos enamoramos.

Que no hay piel

que salve

el corazón

de tus besos.

Que sí,

lo siento.

Perdón

por aparecer ahora,

por reclamarte

por haberte alejado y empujarte al abismo de mis miedos.

Que no te voy a engañar

tenía miedo a que descubrieras mis miedos.

Que te encontré

y no podía

permitir

que nadie me enseñara un rumbo a seguir adelante;

que no podía

querer a nadie

que pudiera darme sus manos y tapando sus ojos.

Perdóname

por volver,

pero los sueños no engañan

y últimamente aparecías demasiado en ellos.

Si todo llega a pesar del tiempo, si quieres estoy a tu lado,

por si el mundo se rompe

o por si prefieres crear uno.

Que esperaba más de ti,

no te voy a engañar,

que quería que me buscaras,

pero tal vez,

no sabías ni tú mismo lo que querías.

Que ya sabes,

si no quieres volver,

no olvides regresar.

One love.

-A.

Existencialismo y cariño·I

¿Qué tienes?

¿Qué tienes? Me hacen esa pregunta constantemente, y jamás sabré la respuesta.

Porque te falta una inmensa lista, una lista compuesta por los potingues necesarios para un buen truco de magia.

Te faltan cientos de cosas. Los sentimientos, transmitir seguridad, la confianza, la esperanza; te falta el entender las decenas de reacciones que tengo para cada situación, el experimientar.

Te falta el tener, el existir como yo quiero que lo hagas.

Eres ese “te falta ser como yo quiero que seas” en su justa medida, una medida para crear una magia sin trucos.

Conformas unos valores que no coinciden con los míos, besos que desmoronan cualquier secreto. Conformas todo aquello que rechazo de una persona, y sin embargo eres lo que más necesito.

El no entenderme pero intentar quererme, el callarte y buscarme cuando no estoy, el abrazo al que me he hecho adicta.

El pensar apoyada en tu pecho, el futuro incierto y tambaleante que se mueve bajo nuestros dudosos pasos.

He cogido vertigo y miedo, porque no sé que cojones tienes, ni sé como eres, ni como soy yo. He cogido vertigo al perderte, y miedo a moverme. He cogido vertigo y miedo y no se cual es peor, si el que hace que tiemble en pleno éxtasis o el que me impide que te bese.

Y seguiré sin saber como responder a esa pregunta. Seguiré sin entender porque te espero

quieta

y en silencio.

Porque vuelves y porque vuelvo.

Porque te empiezo a querer y eso no es bueno.

Porque se avecina asesinato,

mi corazón va de camino

y el cerebro suplicando el indulto.

One love.

-A.

Diecinueve

Gracias por la cicatriz

Te reto

a abrir tu corazón

entregárselo a alguien

darle los motivos suficientes como para que lo utilice en tu contra

que pienses que jamás

te harían sangrar.

Te reto

a darle todo aquello de lo que estás conformado

a alguien

aunque temas desaparecer.

Te reto a quererte

a anteponerte

a no dañarte tú

a no autofallarte.

Te reto a escribir todo aquello que en un momento te ahogo.

Te reto a ser yo

a quererte lo suficiente como para querer con tanta fuerza a los demás

a dañarte para no dañar a tu entorno

a convertirte en un fantasma tras una pérdida

a soñar con un mundo en el que confiamos los unos a los otros y creamos un precioso legado

a entregar todo lo que tienes, y que se vayan con todo.

Proclamaron mi desahucio mucho antes de que pudiera tener un amor, y no derogaron leyes por si me protegían demasiado.

Te escribo a ti, que a veces me lees,

que gracias por la herida

por la cicatriz;

me convertí en una gran artista al plasmar las penas

en una curiosa diseñadora de tristezas nuevas

y en una arquitecta maravillosa de cualquiera que no fuera yo.

Aprendí a escucharme

a no confiar en lo que tengo a mi lado

en taparme con la manta y dormir, por todas las veces que no pude.

Aprendí a comprenderme

a saber que hay elementos que no quiero en mi vida aunque los necesite, y otros que quiero aunque no los necesite.

tenías un poco de los dos.

Te reto a olvidarnos de nosotros,

sé que no puedes,

que las veces en las que no hay nadie, me buscas en las canciones en las que algún momento pensaste en dedicar(me).

Gracias,

por hacer de mi una preciosa obra de arte,

por fin puedo decir que ya no te espero.

One love.

-A.