Diecinueve·Existencialismo y cariño

Sácame a bailar

Estoy muriendo por dentro,

desgarrándome en cada paso

que me hace volver a caer

al único mundo que me salva las veces que ya no estás.

No puedo pedirte perdón,

me tengo que pedir perdón a mi,

por haberme fallado

y por no haberme querido.

No puedo disculparme

por haberte buscado en la penumbra del abismo,

en la sepultura de mi cuerpo

esperando ser deseado

o quizás llorado y aclamado por alguien.

Viajo las veces que necesite al pasado,

para recordarme

que el color del hilo que nos unía ya se destiñó;

pero que recorreré las veces que haga falta esa calle

para que la poesía me devuelva aquello que tú me arrebataste.

Que sólo queda humo en las palabras que intento liberar

de mi mente cansada de ti;

que sólo consigo recordar el desastre que hicimos con cada oportunidad

que sólo consigo recordar el espejo temblando de miedo

y un reflejo roto;

y cómo sean 7 años más de mala suerte,

decido lanzarme del puente en el que ya no haya candados que recuerden lo que fuimos.

Estoy muriendo porque siguen habiendo quienes bailen a ritmo de bombas,

porque se necesitan de cartas para respirar a gusto entre barreras.

Estoy muriendo de pena,

porque el mundo se derrumba cuando miramos hacia arriba pidiendo clemencia,

porque las voces susurran que te vayas, eres quien consigue silenciarlas y quieren seguir chillando un rato más.

Sueño que voy andando

descalza

en un lugar

perdida

en el que puedo escuchar el crujir del suelo

mientras las margaritas conservan todos sus pétalos,

y tú me esperas

para hacer de la luna un testigo precioso

de nosotros.

Sácame a bailar,

porque no he venido a verte en vano,

he venido a atreverme a pisarte,

a romper la suela de mis zapatos inexistentes,

a sudar.

He venido a cambiar las cosas,

ha hacer de mis abrazos

el abrigo favorito de quien pasa frío,

a darle sonrisas

a quien desahuciaron en antaño.

He acariciado a la luna,

dijo que esta vez lo estábamos haciendo bien,

allá vamos.

One love.

-A.

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Diecinueve·Existencialismo y cariño

Te arrojé al olvido

Me he olvidado

de la fecha de nuestro primer

(y único)

Beso.

Me he olvidado del eco de tu risa,

de las luces que hacían de tu habitación mi lugar favorito.

Me he olvidado de escribirte mi última despedida,

de pensar en ti el 19 de cada mes.

Ahora pasan desapercibidos,

como los besos que no me diste

o los mensajes que no enviaste.

Ahora nuestra historia pasa desapercibida

entre tanta mierda que has dejado por el puto medio.

Ya no hay ningún diecinueve en el que te desee,

dicen que el odio es lo mas bonito que puede quedar cuando hubo amor,

y yo por ti

solo siento rabia

y

asco.

Me he olvidado de mi,

ahora ya no siento míos

aquellos versos que te leí

en la penumbra de aquella habitación,

y cuánto daño has tenido que causar

para que

ya no quiera ni leerte

por última vez.

Quizás esta sea la última carta,

el último cigarro que me fume a tu salud

(a mi salud imposible

que ya está bien jodida.)

Quizás

esta

vez

te responda

que sí,

que puedo perfectamente vivir sin ti;

y que prefiero hacerlo

y de hecho ya he empezado

lejos de tu peligrosa presencia

para no tener miedo

a volver a encontrarme contigo

sin previo aviso.

Me he olvidado

ya de lo que quería decirte,

del camino para recuperarte,

de donde metí la puta llave para coger el atajo

que me lleve a tus brazos

cómo por última vez,

me he olvidado de las ganas de quererte,

de como no te olvidaba,

o de escribirte como por penúltima vez.

Te prometí

que iría

a donde fuera,

que recorrería los kilómetros

que se pusieran de por medio;

pero tú

preferías quedarte en tu cama, inmóvil,

esperando a que llegase una vez más,

y yo soy más de viajar por la ciudad.

Pero de una forma parecida

a la que tú me has roto a mi,

yo rompo

cada puta promesa

que te haya hecho.

De una forma clara, concisa y directa

he borrado tu número

y he dejado de alzar la mirada para buscarte.

Te arrojé al olvido

y no has sobrevivido.

Por primera vez entiendo el juego;

gano yo

perdiéndote.

Game over.

One love.

-A.

Diecinueve

Ya no te quiero a ti

En la inmensidad del mundo,

la infinidad de los versos

me reclaman libertad;

se niegan a saber agrio

y a recaer en tus abrazos.

Al final he dejado de buscarte

me he vuelto una sádica cuando hablo del amor

porque tú me arrebataste el sentir

y el ser.

Me he vuelto una insensible cuando doy mi ayuda a las pequeñas mariposas que me acompañan.

He vuelto a las andadas

a odiarte

a estar rota,

otra vez

por ti.

Por no recordarme,

por no pintar el lienzo con los colores

que algún día creaste.

He dejado de ser tú princesa

para ser mi guerrera,

una increíble obrera

que se mancha las manos

y nunca se rompe ninguna uña.

Pero buen trabajo,

he aprendido a que no es mi culpa,

que la culpa es de que me haya dejado manchar aquel pantalón blanco

subida a aquella tirolina en nuestro parque rojo;

he aprendido a que sabía que tú me matabas

pero prefería que me mataras tú

a morirme sola.

Me has hecho volar.

Y si alguna vez te escribí diecinueve cartas,

espero que las leas conmigo al lado,

pero muy lejos.

Que me he cansado de buscarte en labios

que se terminan yendo y me vuelven a dejar contigo;

que ya no quiero

que nadie venga con aires de querer elevarme a tres metros sobre el cielo

sin salir de la cama;

yo quiero verte riendo

y que me sigas respondiendo que tú también,

cuando

borracha

te digo que te quiero mucho.

Quiero seguir tropezando contigo,

y no importa si llevo mi mejor cara

o si no te soporto;

porque en la vida

se necesitan a personas

que te dejen ser

aunque eso signifique

que haya veintiocho minutos de distancia;

y nosotros estamos en proceso de huída.

Yo

que he hecho de cada casa

un refugio

con miedo a que el olvido te recuerde;

voy a cumplir condena

por no saber

a estas alturas

por qué tengo vértigo;

si a tenerte o a perderte.

Yo que he escrito

a muchos pidiendo que no se fueran,

y me he vuelto a quedar entre rojo, el número ocho y una cortina salida;

yo

que en cada viaje quiero irme más lejos;

te mando recuerdos

y los sollozos por haberme fallado,

otra vez

más.

One love.

-A.